Ventajas del Acero Inoxidable en la Carpintería Metálica

 

El acero inoxidable se encuentra en muchos elementos de la carpintería metálica que usamos cotidianamente. ¿Qué ventajas ofrece para hacerlo tan presente?

El empleo del metal en la carpintería ha aportado beneficios notables a nuestra calidad de vida, siendo visible en todo lo que nos rodea. Los usos más populares son los del acero, destacando los del tipo inoxidable por su propiedad anticorrosiva, que evita el desgaste y lo hace más duradero.

La Carpintería Metálica

La carpintería metálica se realiza en empresas que fabrican y distribuyen productos basados en el metal, como el acero, el hierro, el aluminio, el bronce, el cobre, etc., pero también en el plástico, como el PVC.

Es una especialización de los trabajos de madera en la que se emplea el metal en la manufacturación y producción de todo tipo de materiales. La carpintería metálica es un término relativamente nuevo, aunque sus técnicas y aplicaciones se remontan a épocas muy lejanas, cuando el hombre comienza a trabajar el metal con fines prácticos.

Con la revolución industrial, esta especialidad metalúrgica cobra un enorme auge al pasar de la elaboración artesanal a su realización en fábricas, siendo ampliada y perfeccionada hasta el tiempo presente en el que su producción aparece en todos los ámbitos humanos.

La carpintería metálica de acero inoxidable permite construir materiales, productos y estructuras relativamente ligeros, resistentes y fáciles de transportar. Se aplica en elementos que no tengan una función estructural, ya que la versatilidad del metal le permite elaborar piezas prefabricadas que pueden ser encajables entre ellas, lo que facilita enormemente el trabajo. Es muy usada en el campo de las industrias (sobre todo en la construcción) y en el de la decoración, por las ventajas que supone el uso del metal por ser duradero, reutilizable y muy resistente.

El Acero

Es la aleación metálica de hierro con otros componentes, principalmente el carbono en una cantidad generalmente inferior al 2%, aunque también puede contener zinc o aluminio. En función de dichas mezclas, el acero puede mejorar sus propiedades mecánicas, dando como resultado materiales con una mayor resistencia, dureza, tenacidad o conductividad, entre otras cualidades.

Lo que diferencia al acero de su materia prima es su dureza, ya que la incorporación del carbono mejora las debilidades del hierro, aunque también es maleable, lo que permite su fabricación en láminas y facilita su soldadura.

Se encuentra en todas las actividades humanas, teniendo en cuenta que existen más de 3.500 aleaciones de acero, con distintas formas y utilidades para todo tipo de estructuras, herramientas y aplicaciones, que pueden ir desde una lata de refresco o una cuchara hasta el revestimiento de un edificio o la carrocería de un automóvil. Pensemos que la aparición del tren no habría sido posible sin el acero que llevan las vías.

El Acero Inoxidable

El gran problema que presenta el hierro es su facilidad para la corrosión si se expone a la lluvia o a la humedad, pudiendo afectar al funcionamiento de la pieza y provocarle fallos por las grietas que le generan. Incluso la herrumbre puede consumirlo completamente con el paso del tiempo.
Para evitarlo, es necesario que el hierro sea bañado con elementos anticorrosivos, como el cromo, el níquel o el zinc; pero son cubrimientos superficiales que con el desgaste pierden el efecto protector. La solución a este problema consiste en encontrar un material que sea compacto, sin necesidad de revestimiento.

De esta necesidad surge el acero inoxidable, alienación de hierro con cromo (con un mínimo de un 10.50%), al que se pueden añadir otros elementos, como el níquel y el molibdeno. El acero resultante destaca del resto de metales por ser muy resistente a la oxidación, con una superficie que no se desgasta o desprende por culpa de la corrosión, y por tener un aspecto brillante y pulcro.
Hay que indicar que no todos los aceros inoxidables se comportan de la misma forma ante la corrosión: unos serán más adecuados para aplicaciones industriales y otros para piezas de maquinaria, por ejemplo. Además, tanto su apariencia como su acabado superficial pueden variar en función del proceso metalúrgico con el que se hayan realizado.

Se distinguen cinco clases principales de acero inoxidable: ferrítico, martensítico, austenítico, dúplex (austenítico-ferrítico) y de precipitación-endurecimiento. En cada una varía el tipo de aleación, consiguiendo distintos grados de resistencia al oxido, de magnetismo, etc.

Estos grupos dan una larga lista de tipos de aceros, clasificados según sus propiedades y las funciones que puedan desarrollar, disponiendo cada uno de ellos de una nomenclatura que ha de seguir una normativa para uso comercial.

Ventajas y aplicaciones del Acero Inoxidable

En la carpintería metálica, el acero inoxidable es un material altamente demandado por sus aplicaciones comerciales. Entre sus propiedades podemos encontrar:

  • Facilidad para ser moldeado y soldado.
  • Evita la corrosión.
  • Resistencia al agua o a la humedad.
  • Tiene un mínimo desgaste.
  • Resistencia a altas temperaturas.
  • Es duradero, algunos incluso de por vida.
  • Atractivo, por reflejar la luz o emitir brillo.
  • No emite partículas o restos por el desgaste.
  • Es higiénico, fácilmente esterilizable.
  • Apto para alimentos.
  • Superficie compacta y no adherente.
  • Es totalmente reciclable.

Los usos y aplicaciones del acero inoxidable están muy presentes en toda actividad humana. Veamos algunos de sus usos para valorar su importancia en nuestro entorno:

  • Construcción: estructuras, materiales y fachadas de edificios, herramientas y tornillos.
  • Industria alimentaria: contenedores para el almacenaje del vino, barriles de cerveza y cocinas profesionales.
  • Hogar: puertas y ventanas, elementos decorativos, mobiliario, barandillas y escaleras.
  • Cocina: muy presente en fregaderos, extractores, menaje y cubertería.
  • Maquinaria y electrodomésticos: piezas y elementos de las máquinas (tubos de las lavadoras y frigoríficos, por ejemplo).
  • Automoción: molduras y tubos de escape.
  • Medicina: fundamental en material quirúrgico, instrumentos dentales y mesas e implantes quirúrgicos.
  • También se usa en la industria química, petroquímica, petrolífera, aeronáutica, textil y farmacéutica.

Todas estas ventajas y aplicaciones, así como las posibilidades de seguir mejorando sus propiedades, auguran que el acero inoxidable va a continuar estando muy presente en nuestras vidas, ocupando posiciones de privilegio, tanto en la construcción como en los elementos decorativos, sin olvidar los muchos usos profesionales y particulares.

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